Círculos

—¿Tocas la guitarra?

Él se aparta el pelo de la cara y contesta que lo intenta mientras acaricia un dragón en la espalda de ella. El sol, que se cuela por las rendijas de la persiana, ilumina los colores perfectos de los círculos pegados en la pared.

Ella le da la espalda a la guitarra y el dragón mueve la cola, algo inquieto, porque no reconoce la música que dibuja los círculos de la pared.

Reveca

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