Pico rojo (II)


Se sienta en el suelo con las piernas cruzadas, frente a una lápida, coloca encima de esta las cuatro rosas, la foto y una botella de Four Roses y dos vasos que saca de la mochila. Los llena y, tras hacer un gesto de brindis, se bebe uno y vierte el contenido del otro sobre la lápida. Mientras, el pájaro que parecía un cuervo se ha posado en la lápida, la mujer del vestido color verano, mira su pico rojo y ya no necesita pintarse una sonrisa cereza en su boca.

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