Abandonos


Estoy tentada de abandonar la pila usada a su suerte: en una papelera, clavada en la tierra junto a un árbol, en el parque, en uno de los columpios o, tal vez, dentro de un camión de juguete que alguien también ha abandonado allí. Abandonarla porque me importa una mierda el planeta, porque me recuerda a la novia de mi primer novio, la que recogía pilas usadas por la universidad y que consiguió que me dejara por ella, aunque, bueno, yo ya tenía un amante para cuando me dejó. Así que no abandono la pila usada a su suerte, la guardo en mi bolso y entro en el metro, mientras pienso en si los hijos de mi primer novio y de mi amante también abandonarán camiones de juguete junto a los columpios.