Escalada

La costa de los dragones 1

 

Veinte años después, al pie del Annapurna, a punto de empezar el ascenso y sin dejar de mirar esa cruz en la ladera de la montaña, se siente como el niño de entonces, que saluda a su madre con la mano dentro de un guante demasiado grande, mientras su padre le aprieta la otra mano, sin decir nada.

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