Capacidad de síntesis


Foto de la entrada

… Y Teresa imagina a José, yendo a trabajar con traje, pero con zapatillas John Smith iguales a las que llevaba la primera vez que lo vio, con la etiqueta puesta, para que todo el mundo sepa que son nuevas, y montando en bici por el pasillo de su casa londinense, en una bici a la que ha puesto una cesta trasportín en la que piensa colocar a su hijo.

Paisajes imposibles (I)


CIMG0651Me encuentro con mi adolescencia dentro de una caja de zapatos, en el fondo del armario. Una foto con Esmeralda en aquella fiesta de Nochevieja, en el primer año de Ciencias Políticas, cuando nos conocimos. Lleva el pelo largo, casi hasta la cintura, me mira con esos ojos negros, enormes, y sonríe. Y yo también sonrío al reconocerme a su lado con el flequillo hasta la barbilla, aclarado el castaño con agua oxigenada, y con la cazadora de cuero fucsia que me trajo Carlos de Londres…

Hasta el siguiente verano


20130303_130808Fuera nos esperaban los últimos días del verano, esos que se alargan, se escabullen, se esconden y consiguen quedarse hasta el siguiente verano; esos días, como cada año, no quieren irse, y se aferran a los trenes, a las sillas de esa terraza del paseo marítimo, a la planta cuarenta y dos de la torre Espacio, a la barandilla de la piscina, al lago del Palacio de Cristal. Ayer, cuando empezó a llover, encontré a uno agarrado a uno de mis rizos, mientras otro se escurría dentro de una de mis botas, le noté acurrucarse en el calcetín, junto al dedo meñique del pie derecho, a esperar a que llegue de nuevo el verano.

Mirando el fin del mundo


Parque del Retiro, Palacio de Cristal. ¿Sabes la cueva que hay con vistas al estanque, esa desde la que se ven los dos cisnes? Aquí estoy, con mi espalda apoyada en su pecho, mientras él se apoya en la roca. Me abraza y su pelo roza mi mejilla. Sé que no quiero que se acabe, pero estoy tranquila, serena, y no quiero despedirme. Hace frío, un golpe de viento nos trae las últimas hojas amarillas de los árboles, las deja a nuestros pies, como un legado del otoño. Los cisnes se han escondido. Siento su beso en mi cuello, un beso que podría no ser o ser de otro, pero que es de él. Y si cada noche con él es como si fuera la última, esta sí es la última. ¿Nunca te has preguntado qué hago aquí? La misma pregunta una y otra vez, ¿qué hago aquí?, pero, sobre todo, qué hago aquí con él, cuando podría estar con otro, o podría estar sola, o podría incluso no estar, y, una vez más, tengo ganas de irme, pero ¿adónde? De repente, no me importa que no sea el mejor, es el que está y solo importa eso, que está aquí. Solo eso. Y sé que no va a dar ni a pedir explicaciones, que no va a lamentarse. ¿Qué que hago aquí? Ahora lo sé, estoy con él, mirando el fin del mundo. Y si esta es la última noche del mundo voy a besarle hasta que se acabe.

Inventos


El amor es algo que he inventado esta noche para ti, demasiado para una sola noche.

No me importa mañana, pero eso es algo que has inventado tú.

Objetos (I)


Uno de los pendientes que te compré en el Rastro a aquella hippie que los pintaba a mano, un círculo de metal cobrizo, esmalte y un paisaje de un lugar imposible.