Cenizas


Las cosas siempre se ven diferentes al otro día, piensa mientras baja por las escaleras; se aparta el pelo de la cara, se quita las gafas y se las guarda en el bolsillo del vaquero; solo las lleva porque le dan un aire más interesante, o al menos eso le gusta creer. Escuchar música y charlar un rato ha sustituido a la aventura nocturna que él esperaba; por eso es mejor volver a casa antes de llenarte de ceniza, piensa mientras la puerta se cierra a su espalda.

¿Me vendes tu alma?


—¿Y tú? —le pregunté—, ¿a cambio de qué venderías tu alma?

Lola me miró con el cigarrillo entre los dedos, sus labios se curvaron en una sonrisa.

—A cambio de la inmortalidad —y Lola bebió de su té, que imagino también frío, mientras yo deseaba haber pedido su alma a cambio de la mía.

Tres sueños


El primer día que viniste me dijiste que solo me querías cuando estabas borracho, el segundo viniste borracho y me quisiste, ahora sales con mi alter ego y vienes a escondidas, para quejarte de ella.