Cuando volabas


Desde las ramas

mirábamos estrellas.

Cuando volabas.

 

cuando volabamos

 

(Vienes creativo. El bic naranja. Ilustración de Aëla Labbé.)

 

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Supercoco


… La morena difuminada se olvida de hacer una llamada mientras una estrella de cinco puntas brilla sobre Amsterdam, en la realidad de la lluvia, y un gitano vestido de supercoco no consigue llegar a la final en un festival de música. «Feliz no cumpleaños», susurra la buena chica, en un vagón de metro, al chico moreno que dibuja en un cuaderno de bocetos y que llega tarde…

Instrucciones (III)


Un rayo de luna, para las noches tristes, y una hebra de azafrán para que las dé color. Una estrella de mar y tu canción, con cardamomo y vainilla, para cuando no estás. Un atardecer en el parque, junto al estanque, para cuando te sientes solo.

Ya no vuelves


Y no pensó en ello cuando se lo dijo, ni al día siguiente ni en el fin de semana, cuando todo lo que quería hacer era mirar las nubes; ahora son un hombre sin cabeza y ahora un barco pirata y ahora una estrella y un águila y un ornitorrinco y otra vez el hombre sin cabeza, y tampoco pensó en ello el lunes de camino a la oficina. Ni durante el resto de la semana.

Y no pensó en ello para no notar su ausencia. Y no quiso llorar para no tener que consolarse. Solo repetía: «Siempre vuelves. Siempre vuelves. Pero ya no vuelves». Y para que volviera quiso regalarle un cuento y decirle que era con él con quien quería ver el fin del mundo, pero ya era tarde. Y entonces fue cuando lloró para tener que consolarse y no pensar que ya no habría más noches, ni resacas ni discusiones ni reencuentros. Solo un barco pirata y una estrella y un águila y un ornitorrinco y otra vez el hombre sin cabeza.

Daños colaterales


… Supongo que fue ese verano cuando comencé a pensar que Reveca era la mujer de la que no tenía que preocuparme, todo era muy sencillo con ella, todo diversión, ningún compromiso, ninguna mala cara, ningún grito al llegar a casa, solo unas cervezas y una historia inventada que parecía ir muy bien. Pero supongo que las historias de ficción, el quiero estar contigo, pero no puedo, es más, ni siquiera te lo digo, son para las canciones de rock y para las películas, aunque a veces tampoco funcionan en ninguna de las dos. Pero en la vida real, en la realidad real de cada uno, no lo hacen. En la vida real hay que tomar decisiones, tienes que decirle a la otra persona lo que sientes, no hay letra, ni guión, que seguir para saber qué decir y qué sentir en cada momento. Pero es lo que tenemos las estrellas del rock, que lo nuestro, lo mío, es escribir canciones, y en ellas todo funciona si yo quiero que funcione…