Pico rojo (II)


Se sienta en el suelo con las piernas cruzadas, frente a una lápida, coloca encima de esta las cuatro rosas, la foto y una botella de Four Roses y dos vasos que saca de la mochila. Los llena y, tras hacer un gesto de brindis, se bebe uno y vierte el contenido del otro sobre la lápida. Mientras, el pájaro que parecía un cuervo se ha posado en la lápida, la mujer del vestido color verano, mira su pico rojo y ya no necesita pintarse una sonrisa cereza en su boca.

Pico rojo (I)


La mujer del vestido color verano camina por la Avenida de Felipe II, se detiene un momento en la parada del autobús que va al cementerio, y camina de nuevo: pie derecho rodeado por dos tiras de cuero sobre baldosa moteada de excremento de paloma, pie izquierdo y otras dos tiras. Hoy ha cambiado sus vaqueros y camiseta por un vestido, sin mangas y escote en uve, color verano, sus botas por sandalias, el bolso por una mochila de cuero, se ha quitado la coleta y se ha pintado una sonrisa de cereza en la boca. Cuatro niños y tres niñas corren y gritan por la avenida, las niñas persiguen a los niños, les alcanzan y ríen, ahora ellos son los que persiguen. Un pájaro, que parece un cuervo, revolotea entre ellos.