Casi


casi

Una chica llora en el metro; con la cabeza agachada oculta los ojos en un pañuelo de papel arrugado, primero uno y luego el otro. El chico que está con ella la mira con unos ojos grandes y tristes, mientras casi hace un puchero y casi le acaricia los brazos.

El hombre no tiene


blogEl hombre al que le falta una pierna recorre el vagón. En una mano sujeta la muleta y un vaso de plástico, que agita al caminar y en el que resuenan unas monedas. Con la otra mano se sujeta a la barra del vagón a cada paso. Avanza despacio, intenta mirar la cara de los pasajeros, pero todos bajan la cabeza, porque solo quieren ver el zapato en el que acaba la pierna que el hombre no tiene.

Paisajes imposibles (II)


CIMG0953Alguien me mira en el anden y yo también le miro; aunque puede que yo le haya mirado primero y por eso él me mire ahora. Dentro del vagón, leo el correo en el móvil mientras seguimos mirándonos de reojo y, a veces, no tan de reojo porque me permito mirarlo de frente, entre mensaje y mensaje; las estaciones se hacen eternas. Todo parecía mucho más fácil en la adolescencia, la misma que sigue en una caja de zapatos en el armario de mi habitación,  en casa de mis padres. Se baja una estación antes que yo y nos miramos sin tapujos, durante ese momento, que hoy parece eterno, entre el anuncio de la siguiente estación y la llegada al andén. Nos miramos a los ojos, por primera vez, y nos sonreímos. Las puertas del tren se abren, sale, las puertas se cierran, y me mira desde el andén mientras el tren se aleja.