La que espera


Ilustración de Rebecca Mock

Cada noche espera a que vuelva, entre las sombras, para que no la vea; le parece volver sentir esa sensación en el estómago cuando oye crujir la puerta y la madera del suelo, y los primeros peldaños de la escalera, que nunca arreglaron. Se oculta más cuando pasa a su lado, aunque no puede evitar alargar la mano y rozar apenas su falda, a veces una mano, o uno de sus rizos si se estira lo suficiente. Y cada noche le susurra que no se preocupe, que todo está bien, que todo va a ir bien, mientras Reveca desliza una mano perezosa por la barandilla y, a veces, tararea una canción mientras sube por la escalera, sin percatarse de que es ella, la que cada noche, espera a que vuelva.

 (Viernes creativo: El bic naranja

Ilustración de Rebecca Mock)

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El año del Dragón


Alguien brinda por el año del Dragón, la sombra de un gato me roza la espalda, se escabulle entre una campanada y otra, persigue los fuegos artificiales que, a veces, se cuelan por la ventana; los globos rosas y blancos explotan antes que los rojos y los azules y, por un momento, es como si estuviera en una fiesta parecida, ¿habrá una rana en el baño? No, se la ha comido la sombra del gato.

Calabazas


… Mi móvil vibra de nuevo. Los niños han dejado de perseguir sombras, porque ya es un poco tarde, pero solo para ellos. Aunque puede que también para mí. Ya son más de las doce y media y no quiero mirarme en el espejo por si ya me he convertido en calabaza. ¿La carroza aún me espera en el Burguer de Antón Martín? De nuevo alguien me cuela en el baño y me escabullo hacia la entrada, atravieso la fiesta del pasillo interminable, sin despedirme, y prendo la luz de la escalera antes de volver a hacer crujir la madera de los escalones. Cuidado no pierdas el zapato de cristal. No hay problema, llevo botas, así que corro hacia la carroza. Me miro en el escaparate de una tienda de pelucas: sigo siendo yo, pero la carroza se ha convertido en una Kangoo blanca con publicidad de una tienda de alfombras persas.