Instrucciones (I)


Una luciérnaga, dos cucharadas de azúcar y tu último sueño, para alejar la oscuridad. Siete mariquitas para la buena suerte. Una cáscara de limón, la cresta de una ola y chocolate, para no echarte de menos.

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Mil ochenta


Me sueñas como geisha mientras yo me sueño como gata. Una gata que recorre mil ochenta tejados en la misma noche, que se siente libre y entra por mil ochenta ventanas, visita mil ochenta camas diferentes y vuelve a casa de madrugada, hambrienta y cansada, porque necesita el calor de su dueño en su cama. Una gata que deja a mil ochenta gatos que merodean en el tejado de un restaurante japonés, donde tú me sueñas como geisha, rodeada de mil ochenta quimonos rojos y mil ochenta motas de purpurina en la cara.