Mil ochenta


Me sueñas como geisha mientras yo me sueño como gata. Una gata que recorre mil ochenta tejados en la misma noche, que se siente libre y entra por mil ochenta ventanas, visita mil ochenta camas diferentes y vuelve a casa de madrugada, hambrienta y cansada, porque necesita el calor de su dueño en su cama. Una gata que deja a mil ochenta gatos que merodean en el tejado de un restaurante japonés, donde tú me sueñas como geisha, rodeada de mil ochenta quimonos rojos y mil ochenta motas de purpurina en la cara.